¿Qué tener en cuenta para hacer reformas en una cocina?

La cocina es uno de los lugares que más cuesta amueblar, tanto económicamente como en lo referente al espacio; cada vez parecemos necesitar más muebles electrodomésticos, y a veces resulta complicado encajarlos todos en la habitación sin convertirla en una especie de laberinto. No hay que olvidar que el cometido fundamental es cocinar, y necesitamos tener la suficiente comodidad para ello.

No obstante, por mucho empeño que hayamos puesto a la hora de preparar nuestra cocina, el momento de reformarla llegará, tarde o temprano. No merece la pena agobiarnos por ello, ni intentar postergar lo inevitable; antes bien, lo mejor es intentar ver ese momento como una oportunidad para probar con nuevas opciones de decoración.

Si queremos cambiar algún mueble empotrado, por ejemplo, es una buena ocasión para también cambiar los azulejos. Es posible que todavía tengamos un aburrido tono blanco o azul; en el mercado encontraremos muchas opciones imaginativas con las que dar un nuevo colorido y personalidad a nuestra cocina.

Del mismo modo, podemos cambiar las viejas lámparas por los focos empotrados en la pared, conocidos como down-light. Su intensidad puede ser mayor y mucho más adecuada para las tareas de la cocina. Son discretas, y no necesitaremos colocar más de tres o cuatro para cubrir todo el espacio de forma homogénea.

Por último, si nos atraen las tendencias en cocinas modernas, las reformas en la cocina pueden ser un momento idóneo para probar con algún utensilio de domótica: existen neveras, hornos, cocinas e incluso fregaderos de última generación que han alcanzado en los últimos tiempos la categoría de “inteligentes”, y nos pueden ayudar en todas esas tareas para las que no somos capaces de sacar tiempo a lo largo del día.

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